Poeta sublingual
yacente por allí
en la diatriba de la medianoche más densa
no hay retórica _ hay verbo
Subvierten la brizna virginal
ese arroyo de papilas
que con el doquier florece en las latitudes
de la viva metáfora de tu vientre.
Desnudada tú
ya tu pubis de mineral comestible
ornada el himen la azúcar de tu sexo
védica de sal
es el crujir
es el quejido
es el pezón
el armazón mutilado de tu cuerpo
aglutina la cicatriz de sus puntos tiernos
sediento ungüentario de la boca clausurada/en su mordaza
se derrite el sudario de yerma placenta
y súbita en el trajín
hirven tus piernas como torneadas por el acero
ellas que desfloran en leche húmeda
el calicanto del templo.
Huipil sacramental luce tu cintura feraz
tejida en la ventana del convento
abrevia la castidad de la greda
fuente discreta de inocencias
la inocua sustancia
promiscua de promesas.
Aquel nudo de trenzas
aun sin los estribos habrá de desmadrar
a borbotones
la escuadra
la aquiescencia
la urbanidad de los hijos de la piedra.
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