Tu sonrisa que llega me entibia al tacto,
cuando ella se va hay un invierno de a ratos..
Veinte años imprecisos sin luna en el espejo,
en el inventario hecho de páginas amarillas,
de diseño invertebrado,
inventaste un más allá agrisado,
clandestino y prefabricado en lontananzas de tela de avión,
con el más acá del triciclo lunar,
al plenilunio de octubre,
quizá plenipotenciario,
sino adónde vas a ir a bendecir el escapulario de bronce pálido,
a qué roperito o almario de rodaje,
esconderás el alma de la almita de tu tieso retrato.
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