Desleír en la boca la geométrica tajada
Selecciono una rebanada y saboreo la delicia,
en la madre de ciudades,
y ahí mismo además la apruebo,
el exquisito producto de la ubre llana,
se deshace haciéndose sabor en la boca,
así también alguna vez tus besos,
y tus pezones de almibarada primavera.
eres fruta permanente mujer.
Al parir, tus pechos son cántaros de miel,
el queso hecho a partir de la leche,
dietética láctea y cuajada
redondez blanquecina,
como una luna llena,
ordeñada en el cauto sosiego de la madrugada,
ellas pintan la aldea salamanquera,
felices y echadas presumiendo parsimoniosas,
al costado del camino,
pacen bramas de tranquilidad,
en la asoleada Santiago del estero.
Las cabritas encabritadas de cabritilla
que miran ir y venir automóviles flamantes,
y colectivos destartalados yendo y viniendo,
el rebaño en puro traqueteo del tedium vitae
el monte santiagueño suda la gota gorda .
Aquí una cédula real tiene quinientos años de edad,
un antiquísimo arcaísmo del escorial,
escoria y osamenta de putas realezas,
en el matriarcado déspota del nepotismo ,
prohibe pronunciar palabras en quichua,
el silabeo se cocina en silencio,
desautorizando el arte expresivo y discursivo,
el fuero del desafuero absoluto.
Sin embargo a pesar del bloqueo,
y contra todos los pronósticos,
el lenguaje de los ancestros ,
sobrevive ileso,
no tieso,
intacto en la cultura campesina,
casi como el lenguaje de los hebreos,
cruzando la muralla china,
del idilio a la dependencia,
la muralla de la muralla.
El muro donde se estrellan los sueños,
el muro de los lamentos.
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