Mirar la luna con las estrellas ,
también es resistencia.
Sigo creyendo que tú puedes inspirar mejor poesía.
Tal vez nos casemos este año, amor mío,
y tengamos una casita.
Y tal vez se publique mi libro,
o nos vayamos los dos al extranjero.
Tal vez caiga el tirano, amor mío.
Noches tropicales en centroamérica,
en el trópico contiguo, de mar en mar,
el jacal de juncos junto al lago de managua,
entrelazados los dos en la selva morena,
la espesa selva verde y sempiterna,
ella nos mira reyerta.
Cubierta en hojas de palmera,
tu vientre eterno,
y leche de coco entre tus piernas.
Desveliza la efigie del tirano,
el tirano,
nadie más que él,
estatuilla en la edad del yeso,
tiene ojos y no ve,
tiene boca y tartamudea,
tiene oídos y no oye nada,
tiene su picha cortada,
seccionada en la seccional,
por la farándula vernácula,
destruye a mazazos,
las rispideces y sandeces del trasvestismo político,
él rompe cabezas,
para después poder atar con alambre de fardo,
púas subsidiarias,
tiene la cornamenta original,
que la monogamia patriarcal trae consigo,
por añadidura,
en la herencia patrimonial,
una marca genética en el triunfo sobre la hembra.
Estocolmo,
esto es el colmo,
ni tú ni yo nos vincula la opresión de la tiranía,
lo sabías?
En al ciudad militarizada,
los milicos de la incivilizada,
forrada forma de vida,
por el ojo biónico del gran hermanastro,
el camello por la aguja,
qué no es puro cuento,
la perversidad del perverso.
Tu vanidad tu vanidad
Ah! tu vanidad,
amarte fue un error humano,
yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
Cándida
la vanidad es de tu legítima propiedad,
y sin vicios.
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