martes, 13 de enero de 2015

Lamentaciones



                                                                   Te falta amor



También lloran los niños,

fenecen de hambre en la argentina raquítica,

en el interior profundo y desfalleciente,

                                         aspiran el bacilo de la tuberculosis.

De la década perdida subyace el determinismo fatalista,

                                             Néstor Femenía nació,

tu nombre es hoy poesía triste,

                                             creció mamando penas durante siete años,

pertenecen a los niños las penas,

en el granero del mundo,

las vaquitas mugen foráneas y privadísimas.

Fue en el chaco,

infierno impenetrable y desquiciado,

por el hombre blanco,

humillando y vejando a los pueblos originarios,

cuando lloró y murió de hambre,

había mariposas en su estómago,

y trigo en los pajonales.

                                     Niños del hambre

perecederos y suplicantes en sus cuerpitos etíopes,

con hambre cejan de latir,

es el hambre quizás la peor violencia del hombre,

eso no lo sé,

pero si sé que es la más rastrera en un país que respira la violencia,

mientras reza y oxigena la siega,

      de comida que alimenta a cuatrocientos millones de almas.

Siempre en la eólica máquina de la inequidad con iniquidad,

     esa maldita brecha. 


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