El mundo que respiro,
a tientas no es nuestro.
Desde el ventanal apocalíptico del presente,
cruje ese abismo.
Como el que separa tu mundo y el mío.
Aunque en definitiva haya uno solo mundo,
que es de todos y no es de nadie.
Médula herida de metástasis.
Imprecación del paradigma,
alienado en la negación de los sentidos,
o en la afirmación de los sin sentidos.
Recaudador de vanidades en la feria de los domingos.
Petróleo, armas y hambre,
exhalan el monóxido de la codicia,
y de su vestigio dieron testimonio,
aquella naturaleza surrealista y teológica,
fotosíntesis asesina del instinto primitivo.
Ora el polo positivo es tan atómico y nihilista,
arguye al sujeto aun en la raíz cúbica,
llevándolo al paroxismo.
Serás lo que debas ser neoliberalismo,
cual devorador de niños,
él inhala de tu aliento jovial,
ignorando tu bella humanidad de cristal.
Este mundillo no da oxígeno,
impermeabiliza el desamor de su tufillo,
y a tiros ,
en las esquinas mugrientas del paco,
cae abatido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario