miércoles, 5 de agosto de 2015

Behaviorista

                 

                    Hay que remarla, sobrellevarla a la vida digo, es lo que estoy pensando.....




Érase una vez una mascota.Tal o cual importa.Chango opa, era ése su verdadero nombre de pila.
Éste confrontaba muy a menudo con una idea, un concepto específico y particularmente propio.
Tenía él por uso y costumbre extasiar la luz solar y el vislumbre de la estrella en la luna aullando hasta la insanía en el zaguán de sus cogitaciones.
Perro de convicciones, mantenía con firmeza su postura a incumplir el rito de la especie, behaviorista a obsecuencia.
Mas sus orejas puntiagudas y la carencia del logos, le recordaban la inexorabilidad de aquel comportamiento, típico en los suyos.
Chango opa relamía obstinada y pertinaz el subconsciente canino,
observaba pasmado como el genotipo de la jauría ladraba por encima de su existencia cuadrúpeda y amaestrada.Trastabillaba de la rabia.
Un laboratorio con las condiciones humanas y controladas fue convertido el patio casero.Sin embargo , todas las precauciones han sido insuficientes, y chango opa no logró socavar la huella profunda, estaba enlazada a la cucha.
En tácita condena prevaleció el instinto, echando rezagado el reflejo condicionado por pávlov.
Cuidado con esto! ojalá nunca les pase, y sólo el perro vuelva al vómito de su propiedad.
Para qué? para comérselo carajo, para qué más...

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