o memorial del estereotipo mafioso
Mientras tanto en las calles patibularias,
las policías del sacro estado burgués
reprimen el delito,
globalizado y estigmatizan,
de la pobreza y juventud,
agraviando las barriadas,
urbanas y marginales de la periferia,
intoxicadas por el paco y la pasta base.
Está la noche estrellada,
después de la inmensidad del espacio puede verse la vía láctea enervada.
Arderá en los infiernos el muñeco hecho de trapo,
hilado en la festividad del santo,
en el martirologio de san Juan bautista.
Un colectivo de niños muy animados se han acercado,
van y vienen,
juegan y se divierten,
ahora intentan arrancar la maloja seca de la caña,
como la cabeza del mártir.
En la proximidad tenebrosa esa patrulla de lobos uniformados merodea en acechanzas con la verosimilitud del caso.
Mi barrio mi ciudad mi país envenenado y militarizado,
son éstas algunas de las manifestaciones del estado narcotraficante y reaccionario,
donde las mafias de la droga y el juego asolan en zozobras por todas las partes del tejido,
impúdicamente..