Así,
hacia allí,
se eleva,
mientras,
la temperatura de la sangre permanece,
y tu entrepierna desnuda con la flor del aire,
la recorre imperceptible y casi siempre constante.
Lo seduce arpía en la mañana,
seguidamente borbotean ambos
el arriba tú debajo,
en la cópula de floreciente ocre,
SON sendos los movimientos intempestivos de la salvia nebulosa,
dedos homínidos que se nutren sacudidos de inercia,
y en comunión acéfala la lividez de las deidades masturbadores.
En el no lugar para la especulación,
en unión mística la vagina el pene la desflora recóndita,
creando orden comunal
que además es el orden natural de la especie humana
y de las otras todas
ellos hubieran interpretado sus salivas ,
de mayor sensibilidad,
gota a gota
en tu huipil
milagro bendito
bendito milagro
saladas y sudorosas hacia la crispación,
acudiendo hasta donde la angina aórtica se escurre,
legado fue el beso como ENÉSIMA oración,
de ese modo en erótica excitación,
el pecho se inflama,
cuando hoy la enjundia esté desenfundando toda su pasión,
y sus sinrazones por tu vientre,
se arremeten crujientes el ardor y la picazón.
Diacrítica de la crítica en el ghetto
la estrella de David estragada en el gueto
en la antesala de espera de los huéspedes que esperando estaban
súbitamente
la eutanasia
la eugenésica
el exterminio en el gueto
el amarillo los destacaba
los homogeneizaba
el horno
de la estrella
para ser matados de cuajo y en el ghetto.
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