jueves, 16 de octubre de 2014

Mozuela

¡QUÉ améis! mozuela de miel dorada,

DULCE COMO LOS VIENTRES DE LAS HEMBRAS

          DULCE COMO LOS OJOS DE LOS NIÑOS


detrás de la Transparencia MORTAL del tejido,

se oculta alguna otra insignificancia social en ese abismo,

donde los cocientes de la humanidad se deshacen

y van haciéndose,

PISOTEADOS,

COMO en el altar peregrino,

los remolinos.

Vos en la  coronilla de la cresta,

mirás,

yo en la meseta de aquel río,

miro,

quien dijo que es MÁS DE lo mismo,

a la esfera celeste la hizo el altísimo

pero la habrían  escindido los individuos,

Al RITMO incisivo del DIENTE carnívoro,

UN manicomio fantasmal lleno de bríos.




LA ÑATA CONTRA EL VIDRIO




acurrucando con la devoción de aquellos señoríos,

amoríos, fueron  estos bien madurativos,

habrá sido QUIZÁS el nuestro,

quién sabe,

no lo niego,

no lo confirmo.

Desde ese entonces,

no miento,

sépalo usted mi dulce amada,

a su nombre hace poco me lo he aprendido,

de memoria le admito,

con discernimiento la amé 

y ,de que te quise verde mozuela,

es atisbo sabido,

al clamor del desvarió,

voy atizando los pececitos y caracoles del lecho submarino,

mas nunca supe si tenías o no marido.



No hay comentarios:

Publicar un comentario