lunes, 30 de noviembre de 2015

Despeñado


                         en  prospecto bacanal






Destruyo castillos de niebla sin sus puertas,

sueño,
sueños,
sueño de poesía y de amores y sus idus...
Danzan las sillas al compás de la música ,
ritmo urbano de la farándula alienada,
ya nada importa.
Revolotea la  esfera de estrellas
pintando tu universo de plata.
Febril se retuerce el sábado en su salsa de látex,
jolgorio de la jauría.
Dionisio tiene a la luna cautiva,
ditirámbica en su celda de diamantes,
prisionera en telones de una noche de tragos,
timba, mojito, póker y backgammon.
De suerte en la ruleta,
de mucha suerte,
recula el tambor al hedonismo de la reseca pólvora,
crispando la chispa en la última cena de la molécula.
En el menú carnívoro, y por intemperancias de la carne,
apetitoso pernil de ternera tierna.
Mientras,las burbujas del champagne,
divierten la mesa de mandíbula mercenaria,
el éxtasis que empodera los sentidos,
entre plumas y partículas de lentejuelas,
compele a meter las narices en la sentina de la historia,
después a demoler hoteles,
e incendiar los tabúes hasta el amanecer de la decadencia.


martes, 17 de noviembre de 2015

Sé...........



                                                        yo no quiero cuentos.....
                                                  no me contéis más cuentos.




                        SÉ TODOS LOS CUENTOS

                                                                                                          León Felipe



Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos......
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos.....
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos....
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos.
Y que el miedo del hombre......
 ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos....
Y sé todos los cuentos.



lunes, 9 de noviembre de 2015

Oda a la lluvia


        Ojalá ya llueva caña de azúcar en el monte tucumano!!!
                                                                                                                                                                         





Oh lluvia llegaste un día en que dios estuvo alegre,

derrochando albricias de cuerpo celeste,
estrafalario y alegre.
La lluvia cae raposa sobre la copa de los árboles,
echa a correr la pestilencia de las hojas,
y la humedad pierde su prez,
desencajando los estambres como alambres por las ruinas del follaje.
Enjutas gotas de resplandor
arriban  en las hileras de la lluvia,
deshilachando en  las hilachas la llovizna desbocada,
llovizna que llueve desbocada sin dientes,
y tenue.
Oh lluvia la muerte es pequeña para la inmensidad del océano.
Vas reventando el cauce luego de cada desembocadura,
pueril en el paladar de los peces te desvaneces.
Varias a la vez misma 
semejan espinas
coronando la mollera
hincando el ojo del mundo.
En los laboratorios denuestan las pipetas el ánfora de la conciencia.
Tibias esquirlas de cristal cocido se incrustan en el lomo de la continencia.
Humedece la lluvia los sueños húmedos,
y el preludio antiguo de  la ensoñación adolescente.
Eres lluvia un  rompehielos,
abriste de cuajo  la fosa del milenio ,
encofrado en torrentes  descendentes  la  lluvia  de osamentas,
desparramo acuoso de  lagrimas ,
de llantos,
acueducto nauseabundo.
Ora centrífuga escurres por el tobogán frenético del lavamanos funerario,
ora centrípeta también la lluvia impermeabiliza la resaca de la historia,
y la historia regurgita  a los egregios eunucos de la nueva política vernácula.
La lluvia no se apiada de los cadáveres insepultos
desenterrando las cruces de los desaparecidos
y el clamor de las víctimas de victimarios impunes.
La lluvia tiene el cuerpo deshabitado de sol,
oculta por el hielo se desguaza  por los  horrores  de la membrecía.
Está la lluvia sedienta de justicia,
la lluvia en el mar es redundancia de salitres.
Fluye el flujo del deshielo
por el frío del espejo
que te desarruga el ceño
o te lo muestra tal cual es.
Exorbitante de ansiedad vacía te desgarra.
Cándida  inundación del estío,
frustrando en vano el cóncavo verano..
Cansada poca y harta mucha y empapada,
empozada a penas fieras,
sí conmueve la lluvia a los árboles del patio,
respiran livianos los gorriones muy comunes.
Es de cuidado cuando la tempestad castiga al ser humano envuelto en plásticos,
estragando la naturaleza a ésa mujer con su hijito en brazos,
resquebrajando la hojarasca de los amores el odio los adioses el ocaso y a los dioses falsos,
la lluvia herrumbra el hacha de la historieta,
horada el tímpano del zinc.
LLuvia blanca
lluvia negra
lluvia radioactiva
el luto que deja la lluvia,
medita en su homónimo el inofensivo rocío nocturno,
será la sequía el antónimo de la lluvia o es la lluvia de arena,
desde el interior profundo de la tierra
la lluvia subterránea cuece ladrillos con sus manos.
Esta perspectiva causal de ese río se articula con tus hombros maduros,
meciendo la cuna del niño,
del viejo
aun la rupestre coyuntura de la sepultura.
Copiosamente destroza el mamarracho del papel,
en la luna no llueve casi nunca.
Ráfaga de tormenta a la gres  la desnuda,
un huracán la deforma y la revuelve,
muta en lodazal simple y grotesco
lisa y llana,
el torbellino tempestuoso del ojo de la tormenta
contrasta,
entre alardes de secuaces,
colapsa, 
no transa con la afrenta de los transas.
La lluvia antojadiza  te despereza los bucles  de un porrazo,
mesurada  lluvia enjugas el sudor de la frente
para saciar a cuentagotas el perímetro global,
por seis meses más,
lame el parco piso donde pisamos,
el paraíso perdido quizá,
quién sabe.
La lluvia es menester,
oh lluvia  tu que riegas la semilla para segar el grano de la espiga,
escindir el trigo de la cizaña sañuda,
 y hacer el pan,
 nuestro pan de cada día.