viernes, 12 de diciembre de 2014

La masividad de las masas

                                                             
                                                   En el desuetudo del destete
                                        lo que queda del día 
                            espero que llegue el tiempo de las mandarinas
                                aquel día cuándo mi leche se una con la leche
                                            de la mujer amada




Aproximándose raudamente el rutilante auto rojo,

una leyenda en el automóvil,

desde el ford T hasta el menos categorizado ford K,

no pasa de moda el antisemitismo,

volátil da forma,

de Henry Ford y su apoyo moral,

financiero e incondicional al nacionalsocialismo,

a los cabezas rapadas miembros de esa fundación.

En el haber son pocas firmas y modelos,

similar los precios,

y la mercancía usada por dos pesos, rupias,

los que sostienen su elevada valoración social,

en alta gama de colores secundarios,

además los hay en varieté.

O más abajo los clivajes a todo terreno,

allí en las alturas del subterráneo yace la casa del señor,

osa la osana en las cumbres del retroceso,

el señor de los cielos,

metalero y paquero,

meta balas a los cuatro vientos ,

y merca en las esquinas mugrientas del paco,

convergen en un puesto del mercadeo espurio,

cruzándose ambos senderos encubiertos,

desafiando la eugenesia de la ley racial,

y contraviniendo de epidemias la higiene social,

una nueva afición masterizada,

ya es acervo de la década infame,

más merca y más autos y motores de estreno,

en la transgresión y remake brutal de rivotril y despojos,

por lejos la noticia que mejor vende,

en el diario amarillento y bananero,

chanchullo del feudalismo nordestino,

la cosa bólida.

Tampoco dice que marcha a contrapelo,

destartaladas por las alas del destierro,

circula la destreza adversa del obrero,

trabajando y le pagan en negro,

cuesta abajo en la rodada,

el trabajador asalariado el río acrecienta,

la riqueza del patrón y la pobreza del obrero.

El dogma social manda sobrevivir,

que la vida es pura peripecia,

de adaptación en adaptación ,

y de enero a enero,

el calentamiento del globo,

urbe et orbi,

agudeza del ingenio en la jungla de hormigón,

una armada prole de víboras te espera.

Con inteligencia y honestidad el supliciado triunfa resistiendo.







miércoles, 10 de diciembre de 2014

Decálogos

                                                           

                                                         Soslayando el tumulto cajetilla


La melancolía crepuscular, 

residual desahucio de la  lluvia de cruces, 

cómo cuándo caen las estrellas de la andrómeda constelación,

calles avenidas y autopistas a todas luces,.

Miro el mar tan cercano,

ésto es además resistencia,

resisto los embates de las sin clemencias,

                                                     Más cruel que tachito

a través del cristal diáfano,

en la lejana perspectiva quedaron  los salmos,

el tono blanco y tinto del aguacero,

y algunos  llantos sobrevienen desde muy lejos,

es la queja severa del daltonismo ateo,

por la salinidad del océano creo.



La fauna doméstica buscando escabullirse en el entrevero, 

en tentativa presagiosa si bien es cierto
 
se beberá la antimateria de la materia, todas las sobras de la arena.

Para el materialismo dialéctico la materia existió siempre,

le pese a quién le pese,

Unos kilos de más o un kilómetro de menos,

harto difícil para el cemento,

excluyente presentarse sin documentos.

La historia ha visto castillo de arena desplomarse como aguaceros

el despotismo,

y gobiernos también 

y déspotas coloniales

y genocidas

y tiranos

tiranuelos subalternos

depredadores y verdugos

las computadoras están hechas con arena,

en la extremaunción de la pena sin gloria,

pronto exhala todo el aire del tirano,

la tiranía judeocristiana en el jardín nordestino,

inexorablemente,

por el bien de los excluidos.

Aún persiste el quiebre social que dejaron los saqueos

El conservadurismo en estado puro,

sin las contingencias de las latas de cerveza,

insiste en la  conservación criogénica de sus cuerpos,

con sus respectivos cerebros,

conservador  y consuetudinario.